Tras la terrible noticia de que su hija Kate tiene leucemia, toda la familia queda trastornada. Los padres tratarán por todos los medios de tener un nuevo hijo que pueda salvar la vida de su hija con una transfusión urgente, y es entonces cuando nace Anne.
Rompiendo barreras morales, para los Fitzgerald, y especialmente para Sara, la madre, todo es posible para asegurar la vida de la hija a la que aman, y no se plantean dilema alguno con tal de ayudarle. Entre otras cosas, la madre abandonará su carrera como abogada para poder dedicar el mayor tiempo posible a su hija, a pesar que en ocasiones ve cómo sus esfuerzos son en vano. Pero es entonces cuando Anne dividirá a la familia tomando una complicada decisión, que afectará a todos los objetivos más o menos cuestionables moralmente que los Fitzgerald se habían planteado en torno a su nueva hija.